lunes, abril 03, 2023

La noche

 




Se abren los ojos de la noche
a lo apacible del misterio,
al subumbir de las odiseas mortales,
al amor que ya no espera,
que  rehúye de un andar entre lavandas.
Sin embargo,
perfuma con su eco
la herida solitaria.

Noche-cuna, noche-tumba,
noche de silencios dialogados.
Sinfonía en los latidos.

Noche de meigas, noche de ángeles.
Noche nupcial, inmaculada.

Noche infinitamente cómplice
de miedos,  de destinos impíos.
de lágrimas consoladas por los besos.

Noche eterna
en la ironía del tiempo.

Noche que morirá con el alba.


Carmela Viñas
Todos los derechos reservados





viernes, marzo 31, 2023

Pájaros de sol

 





Tenue trazado de los pájaros
sobre un lienzo de amor
dulce y ambarino.

Libres, imponentes, enamorados.
Retienen las horas
de todas las primaveras
regadas por la luz de los lirios.

Bajo sus alas,
la ternura inquebrantable
que vencerá a la oquedad de las ausencias.

Serán aire cuando la tarde perezca.
¡Un canto perenne de oboes en suspiro!

Serán iris cuando la noche irrumpa
y palidezca el verbo.

Faros del otro
en mares bravos.

Pájaros de sol.
Destello de dicha en cielos puros.

Ángeles de vuelo eterno
bordando el amor y el infinito.



Carmela Viñas
Todos los derechos reservados





viernes, febrero 03, 2023

Corazón

La tarde se tiñó de malva con la brisa de un suspiro profundo. Y todo el aire del amor secreto fue la pluma que escribió sobre un latido frágil, un inmortal " te quiero". 

 Jamás volvió a verlo, pero quedó grabada la escritura en los adentros más sensibles de su cuerpo. 

 Al donar el corazón, esas palabras se leyeron con asombro en la sala de cirugía.


( Microrrelato incluido en mi libro " Entre Luciérnagas"

 Carmela Viñas 

 Todos los derechos reservados 





miércoles, mayo 25, 2022

Mi libro de cuentos cortos


Estimado lector/a,

Quiero compartir contigo la alegría de haber publicado mi segundo libro titulado "Entre luciérnagas". 

Nació la idea en tiempos de plena pandemia  y se publicó en marzo del 2021.

La mayoría de estos cuentos no se encuentran en mi blog.

Escribir es dar alas al alma y también, desear que esa voz de los adentros llegue a los demás. Porque nos unen los mismos temas existenciales, siendo personal la manera de vivirlos.

El libro lo ha publicado Amazon y está en formato papel y  formato Kindle.

Gracias por leer estas líneas y si te decides a leerlo, no dejes de contarme qué te ha parecido el libro. Me encantará esa interacción con el lector/a y disfrutar de tus impresiones y reflexiones.

Abrazos.

Carmela Viñas

sábado, agosto 01, 2020

Navegar





                                                   ( Imagen de Pexles en Pixabay)
                                                
Tomaré mi barca
de jazmines y de estío
y a este mundo 
- carrusel de confusión
y de devaríos -,
le apagaré su voz de trueno.

Beberé la magia de una estrella,
oasis de luz, arriba,
en medio de tanta oscuridad
y niebla.

Despliegue profundo de mi albedrío.
Paz de las mareas vivas
en horizontes sin engaños,
sin la esclavitud del miedo,
sin cadenas.

Todos los derechos reservados





lunes, abril 15, 2019

No temas





No temas.

Cruza en vuelo las cimas del cielo con tu mejor sonrisa, con la paz que mereces. Ya no duele la materia, ya cesó tu sufrimiento.

No te suelto.

Mi alma está contigo, allá donde vayas.

Y te imagino contándome cómo es ese camino de lirios y de ángeles, de puentes de amor y de bondades.

¡Cuánto para pintar en ese lienzo eterno…! ¡Cuánto para descansar y ser feliz junto al Maestro!

Vivimos años de inmensa alegría, de charlas trascendentales y de sueños sin límites. Teníamos la complicidad de esas amigas que con sólo mirarse, ya se entendían. Ambas guardianas de nuestros niños, ambas creativas, donde aquel cuadro tuyo de dos manos en actitud de rezo y mis versos, se convirtió en nuestro mejor sello.

Te sigo llorando como cuando te lloré a solas porque intuí que te ibas pero ahora  te sé serena y con luz de estrella.

Pudimos vernos con el corazón y abrazarnos un día donde no existieron las coincidencias. ¡Qué paz nos dejó ese encuentro! Lo arregló Dios para las dos. Con eso me quedo.


¡Te quiero mucho!

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viernes, julio 06, 2018

Sauce azul






Nunca pensé que hallaría otra alma similar a la mía, al quedar extasiada como yo, ante los paisajes celtas.  Aunque, desde entonces y sin tu canción de lavandas, no he vuelto a descifrar el mensaje ulterior del verde y de las rocas. Pero no me quejo. Es así como se vive un gran amor en esta tierra:  intenso en todos sus matices, vital y sensible a la vez porque llora, conmovido, ante la trascendental belleza. Y  es obsequio absoluto de los mismos dioses que precisa ser bien resguardado de la envidia de los otros.

Ningún atardecer fue tan inmensamente rojo como aquel donde se tocaron nuestras auras. Ni este mar que sigue azul y que me trae, sin cesar y sin buscarlo, la pleamar constante de tus ojos.

Éramos, en nuestros caminos solos antes del todo, dos espíritus celtas. Pero se potenció el resplandor plateado de las albas al amarnos, al buscarnos como aves que únicamente pueden vivir la libertad, si en esos vuelos nuestros, las alas van juntas.

Nos convertimos en aire, en lumbres de la noche cual luciérnagas, al susurrarle al amor y revestirnos de un destello en transparencias.

Tus abrazos nobles, tatuados aún hoy en mi piel para cubrirme de amor y  protección frente a los lobos. Caricias de fuego y agua. Tus manos como nidos de luz que sigo amando. Misterio infinito en la fuente de nuestros labios. Delicias de silencios recitados en el iris de las complicidades.

Dejamos pasos sobre la hierba de los sueños, buscando un vértice en el tiempo que nos apartara del mundo para seguir creando con la música del corazón, nuevas auroras. Tuvimos coraje en precipicios, en aludes que hablaban de imposibles tras las oscuras lunas. Pero la fuerza del latir hizo el milagro de avanzar en la profundidad y rescatar la esencia de sabernos uno,  en ese entonces sublime de fragancias, en este ahora de probada valentía y en la eternidad.

Ya pueden marcharse los otoños y caer en lágrimas las hojas, pero jamás perece la memoria del amar en el corazón, habiendo amado tanto.  No sé ni quiero despedirte en mí porque entonces, moriría también mi verso, morada de sal donde intacto está tu nombre.

He puesto mi tienda de campaña en una estrella. Es mi sitio celta preferido para proseguir con mis ilusiones serenas y mis pasos de esperanza. Desde allí, en oración de amor eterno, sigo celebrando la alegría de tus latidos, aunque estén lejanos. Desde allí, intuyo tu voz de sauce  azul y te bendigo.

Amar también se escribe con el vocablo gratitud.

Carmela Viñas
Todos los derechos reservados