miércoles, junio 07, 2017

Cascada - Haiku-


Cascada de luz.
Arpa noble del corazón
en sentimientos.


Haiku seleccionado en el I Concurso de Haikus de Diversidad Literaria ( 2017).



sábado, febrero 18, 2017

Lancelot








Por la hiedra del honor y la caballerosidad, asciende Lancelot al cielo de Ginebra.

Dama de azahar, suspiros y sueños. Reina cautiva, redimida por los lazos del amor.

El yelmo  de la valentía custodia la indefensión  de la dulce amada.

Lancelot en la encrucijada más atroz: su valor vencido por el arrullo de una musa real y la obediencia al rey de reinos: Arturo.

Rescate de los sueños más certeros, de los silencios que besan las miradas. Sus miradas de cántaro y anhelos.

Alba nueva que restablece el equilibrio por la hazaña de un jinete enamorado.

Y de su corazón, laúd abatido por una cuerda prohibida, emergen fuentes de heladas lágrimas.


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sábado, febrero 11, 2017

Palabras




—Ven, vamos a lo alto de esa sierra a contemplar cómo Dios pinta los cielos—exclamó el alma

—Pero estoy algo cansada—expresé yo.

—La subida no es muy alta. Cuando menos te lo esperes, ya estaremos en la cima.

—Está bien. Subamos…

Los rosáceos de la tarde comenzaron a hablarnos. Se entremezclaban con el violeta. Volaban en ráfagas de luz los recuerdos.

—¿Dónde están aquellas palabras  que un día vistieron de sueños mis ojos? Traían esperanza pero se esfumaron como estos mismos colores que también  perecerán.¡ Sublimes las metáforas del amor y a su vez, cuántas espinas contiene!

—Eran hijas de un momento. Mariposas en el aire de un susurro. Ecos de las flores— no su esencia— para alegrar tus primaveras. No estaban destinadas a quedarse y a ser valientes, cuando el invierno de la imperfección asomase para dejarnos desnudos frente a las mutuas sombras.  

—Si es así, alma sabia, me despido de ellas. Prefiero estos silencios.

—En la aparente mudez de los mismos, también existen las palabras.

—¡Únicamente en ellas creo!

—Ahora mismo se van asomando. Pueblan la noche, luego de la fugacidad de todos los instantes vividos que no supieron vocalizar lo eterno, aquello más comprometido.

Palabras- luz que no llevan en sus manos el halago vacuo sino el sentimiento más puro.

Palabras-faro que nos acompañan en todas nuestras travesías, niña mía, sin defraudarnos.

Palabras que no van enamorando porque ellas mismas son el Amor.

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sábado, febrero 04, 2017

Música y verso




Hay una música secreta

en las siluetas rosáceas de la aurora,

en la caricia amigable del viento,

en el temblor dulce del agua.

Es sublime quietud

—otras veces, orquesta de olas—.

Abrazado a su vientre

como hijo de una armónica,

el verso existe,

se nutre,

emerge.

Y al igual que ella

en metáforas de oboes,

también ama, grita, llora.


sábado, enero 28, 2017





El niño iluminado



Acto I 

La escena transcurre en una ciudad en ruinas por la guerra. Los dos personajes están a la intemperie e intentan dormir, pese a los incesantes bombardeos.

Madre:

   Nos han dejado aislados y sin alimento, mi pequeño. No hay una sola estrella en este firmamento de horror. Así es la guerra, cruel y despiadada con los que nada hemos hecho.

Niño:

   ¡Sí que las hay, mamá! Están danzando ahora mismo. ¿No las sientes? Hasta me hacen cosquillas.

Madre:

   ¿De qué hablas, mi dulce ángel? Mejor duérmete en mi regazo. Son las alucinaciones por el hambre, el frío, el miedo. Escalofriante desvarío del mundo que nos deja aislados. Somos olvido.

Niño:

   ¿Cómo podría dormirme, sabiendo que este momento es irrepetible? ¿De veras que no oyes las campanitas en el alma? ¡Dan ganas de cantar…!

( Los sonidos de las bombas se agudizan más y más)

Madre:

   ¡Calla, mi niño, no sigas…me estás asustando!
Niño:

   ¿Mami?

Madre:

   Dime…
Niño:

   ¿Te asusta el amor?
Madre:

   Pero: ¿de dónde sacas esas cosas…?
Niño:

   Porque es tu amor el que me salva, es tu amor en forma de mil estrellas que besa mi corazón y  mis sueños.  Ya puede estar oscuro allí afuera, pero aquí, entre tus brazos, el iris de Dios nos ilumina. Cantemos, mamá, cantemos hasta que sientas que la noche es un capullo perfumado que nos envuelve y cobija. ¿Ya huele un poco a rosas, lo ves? Rosas blancas, nacientes. Se abrirán cuando estemos dormidos…
Madre:

   Apenas tengo  fuerzas para llorar pero tus palabras me emocionan, mi niño blanco.  Siempre supe desde que te tuve en el vientre, que ibas a ser especial, distinto a la mayoría porque ese mismo aroma  a rosas de las que me hablas, lo llevo por ti y desde ti, en mis venas. Durmamos, envueltos con el más hermoso abrigo de la ternura…

 (Se produce una explosión justo donde dormían, madre e hijo)



Acto II

Cambio de espacio: el Paraíso

Niño:

   ¿Mami, estás ahí? ¡Se han abierto por fin las rosas…ya podemos salir!
Madre:

   Aquí estoy, a tu lado, mi vida. Y todo es fragancia y blancura, como me has dicho sabiamente. Y hay  más amor para los dos del que jamás habríamos imaginamos.





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domingo, octubre 02, 2016

Semillas de luz



En un minuto místico,
esbozó el cielo con colores sabios
nuestra ilusoria gloria
de creernos más refulgentes
que las cercanas estrellas.

Y así caían al horizonte de la verdad:
las máscaras de la vanidad,
la sangre de las guerras,
los egos enamorados del poderío
del sol,
la ambiciones por enaltecer al ciego barro
sin apenas mirar al amor.

Empobrecidas existencias
sin más oro que una corona roída
de patéticos egoísmos.

Estaba la humanidad retratada
en ese lienzo amoroso de Dios.
Estaba la propuesta
— modificar el pulso de la vida—
y  ser paz, cobijo y escucha
 en cada acto y respiración.

Estaba la clave
para abonar de una vez por todas
 esta quebrada tierra
en el aquí y el ahora,
—antes de la devastación entre hermanos—
siendo, incondicionalmente,
—tú, yo y todos—
semillas de luz.




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viernes, julio 29, 2016

El azar





Una ráfaga de sabia coincidencia los acercó en medio de la lluvia. Ambos llevaban la prisa del mundo en sus pies pero los detuvo el choque de dos paraguas.
―Oh, lo siento- dijo ella. ¡Siempre ando despistada!
―Ha sido un descuido mutuo- contestó él con una sonrisa.
De repente, la ráfaga se volvió viento indomable y las manos de ella soltaron sin querer el elegante paraguas.
―¡No! Era mi paraguas favorito― expresó con mucha pena. ¡Mira cómo el viento lo destruye!
―Compartamos el mío―respondió él muy seguro.
―Bueno, gracias. Es hasta cruzar la calle…Luego me compraré otro.
―Ya puedes comprarte cientos que se perderán cuando el viento venza el pulso entre tus manos y él. ¿Por qué te afliges tanto?
―¡Porque es la primera vez que me sucede!
 ―Para mí también es la primera vez.
―No te comprendo.
―La primera vez  que encuentro a alguien que le teme tanto a la lluvia…
―No es por la lluvia sino por la situación.
―Sucede que también construimos paraguas imaginarios aunque no llueva. Es nuestra protección contra todo lo extraño que nos pasa. Pero lo extraño en apariencia es lo verdaderamente mágico de la vida. Tú y yo, dos desconocidos. Sin nombres y sin embargo, podemos elegir todos los nombres de los árboles. Te llamaré Arce.
―Eres un tanto peculiar. Poeta o algo así. ¿De dónde has salido?
―Del mundo que tú misma has soñado.
―Te confesaré algo: hace días tuve un sueño con un poema de John Keats y es probable que tú seas  el ruiseñor.
―¿Lo ves? Nada es por azar.
―Tienes razón. El sonido de tus palabras es un canto perenne.
―Arce y ruiseñor. Hermoso poema para un comienzo.

―Y la lluvia que ha hecho a nuestros ojos, también hablar.


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